El otro día conocí en la peda a un disque stripper.

El bato se veía tranquilón, no demasiado sencillo pero buena onda el wey. Aparentemente, iba a realizar su primer chamba “profesional”, y al preguntarle si les cobra por cada cosa, incluyendo el servicio completo, él dijo:

Sí, se les cobra todo. Es como alguien que repara computadoras, cobra por su trabajo. Yo arreglo mujeres.

Me pareció muy interesante la analogía que presentó para explicarse.